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¿Qué es el tabaquismo?

El tabaquismo es una enfermedad crónica causada por la adicción a la nicotina y la consiguiente exposición a más de 7.000 sustancias, muchas de ellas tóxicas y cancerígenas.
tabaquismo
La nicotina contenida en el tabaco es sumamente adictiva, y su consumo es uno de los principales factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares y respiratorias, así como de más de 20 tipos o subtipos diferentes de cáncer y muchas otras enfermedades debilitantes.
¿Por qué es un factor de riesgo?
La nicotina contenida en el tabaco es sumamente adictiva, y su consumo es uno de los principales factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares y respiratorias, así como de más de 20 tipos o subtipos diferentes de cáncer y muchas otras enfermedades debilitantes.

Distintos tipos de cáncer

De pulmón, laringe, faringe, riñón, hígado, vejiga, entre otros.

Enfermedades cardiovasculares

Infartos, ACV, aneurismas.

Enfermedades respiratorias

Bronquitis crónica, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), e infecciones respiratorias reiteradas.

En las mujeres

el tabaquismo además tiene graves consecuencias en el sistema reproductor.
Cada año mueren casi 8 millones de personas en el mundo como consecuencia del tabaquismo. En Argentina, mueren unas 45.000 personas por año por enfermedades relacionadas con el tabaco. Esto representa el 14% de todas las muertes en el país. La mitad de las personas fumadoras muere de una enfermedad relacionada al consumo de tabaco y viven en promedio 10-15 años menos que las no fumadoras.
¿Por qué se habla también de «fumadores pasivos»?
El tabaquismo no sólo afecta la salud de los fumadores, sino también a la personas no fumadoras que están expuestas al humo de tabaco por convivir con fumadores. Se los denomina así porque su organismo también se ve afectado por las toxinas y sustancias nocivas del humo de tabaco. La única manera de que las personas que no fuman no se vean expuestas al humo de tabaco es que los espacios cerrados sean 100% libres de humo.
En especial, esta situación resulta sumamente perjudicial para los niños pequeños. Los hijos de madres/padres que fuman tienen el doble de riesgo de padecer el síndrome de muerte súbita del lactante (principal causa de muerte en el primer año de vida) que los hijos de no fumadores.

Los niños expuestos al humo tienen tos crónica, disminución de la capacidad de sus pulmones, más episodios de asma, bronquitis, neumonía y otitis.

Además, tienen mayor probabilidad de adicción a la nicotina en la adolescencia, mayor frecuencia de caries, alergia a los alimentos, problemas en la piel y mayor frecuencia de cáncer en la adultez. También presentan con mayor frecuencia problemas de conducta, síndrome de hiperactividad, déficit de atención y menor rendimiento escolar.
¿Cómo se puede tratar?
Un escaso número de fumadores logra dejar de fumar por sus propios medios, cuando ha tomado la decisión. Si esto no es posible, la consulta con un profesional de la salud mejora ampliamente la probabilidad de dejar de fumar. Éste puede ofrecer terapia cognitivo-conductual con o sin medicación. Si bien algunas medicaciones se venden sin receta, NO se recomienda el tratamiento aislado sin el apoyo profesional ya que el mismo normalmente no funciona tan bien como cuando existe un apoyo profesional asociado.
¿Por qué dejar de fumar?
Además de todo lo que mencionamos anteriormente, dejar de fumar:

Disminuye la predisposición a toser y contraer infecciones.

Se recupera el sentido de gusto y olfato.

Después de un infarto, reduce la tasa de reinfarto y muerte súbita en un 20-50%.

Mejora la respiración, lo que hace que te canses menos.

La piel y el rostro se recuperan del envejecimiento prematuro.

El deterioro de la función pulmonar se ralentiza.

Un año después de dejar de fumar el riesgo de infarto de miocardio se reduce a la mitad.

¿Hay beneficios inmediatos al dejar de fumar?

A los 20 minutos, disminuye el ritmo cardíaco y baja la tensión arterial.

Dentro de las 12 horas siguientes, el nivel de monóxido de carbono en sangre disminuye hasta valores normales.

Después de 2-12 semanas, mejora la circulación sanguínea y aumenta la función pulmonar.

En 1-9 meses, disminuye la tos y la dificultad para respirar.

En 1 año, el riesgo de cardiopatía coronaria es un 50% inferior al de un fumador.

En 5 años, el riesgo de accidente cerebrovascular corresponde al de un no fumador entre 5 y 15 años después de dejar de fumar.

En 10 años, el riesgo de cáncer de pulmón disminuye hasta ser el 50% del de un fumador, y disminuye también el riesgo de cáncer de boca, de garganta, de esófago, de vejiga y de páncreas.

En 15 años, el riesgo de cardiopatía coronaria es el de un no fumador.

Cigarrillos electrónicos ¿Son inofensivos?
Los cigarrillos electrónicos NO son inofensivos. Emiten AEROSOL y NO vapor de agua. El aerosol contiene numerosas sustancias tóxicas y cancerígenas, además de nicotina, lo que mantiene la adicción. Aún cuando el tanque está rotulado como libre de nicotina, puede contenerla. Se desaconseja el uso de cigarrillo electrónico, tanto en espacios abiertos como cerrados, ya que la evidencia científica muestra que liberan sustancias tóxicas al medio ambiente y afectan a otras personas.

Los cigarrillos electrónicos se promocionan por redes sociales apuntando a niños, niñas y adolescentes. Se venden tanques que contienen numerosos sabores; la mayoría atractivos para los niños.

El aerosol contiene nicotina, compuestos orgánicos volátiles, partículas ultrafinas, sustancias químicas que causan cáncer, metales pesados (níquel, estaño, plomo) y saborizantes como diacetilo, que causa enfermedad pulmonar grave. Ningún saborizante ha sido avalado para ser inhalado.

La ingesta de los líquidos es tóxica, lo que representa un riesgo en niños que tienen acceso a los tanques.

La nicotina es poderosamente adictiva, tóxica para los fetos en desarrollo y puede afectar el desarrollo cerebral entre los 20 y 25 años.

Las baterías defectuosas pueden producir incendios y explosiones.

Se han producido gran cantidad de casos de enfermedad pulmonar grave por el uso del cigarrillo electrónico que puede ser mortal, y no se ha identificado aún cuál es la causa.

¿Sirven para dejar de fumar?
Los cigarrillos electrónicos no sirven para dejar de fumar. Los datos científicos existentes demuestran que no sirven para dejar de fumar. Quienes los usan con ese fin en la mayoría de los casos terminan dependiendo de los cigarrillos electrónicos y mantienen el consumo de nicotina, o usando ambas formas (cigarrillos convencionales y electrónicos).

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