¿Qué es el cáncer de piel?
El cáncer de piel se caracteriza por el crecimiento anormal de células en la piel, interrumpiendo el ciclo natural de renovación celular. Todo el tiempo las células de nuestro cuerpo se están renovando, las nuevas células nacen para reemplazar a otras que mueren. El cáncer altera este ritmo natural, y ese desajuste puede resultar en la proliferación excesiva de nuevas células o en la supervivencia prolongada de aquellas que son viejas y deberían morir.
La acumulación de estas células forman una masa de tejido que es lo que se llama tumor. Además, estas células pueden diseminarse a través del sistema sanguíneo o linfático, alojándose en otros órganos, fenómeno conocido como metástasis.
Es importante destacar que el cáncer de piel es una de las formas más comunes de cáncer en los seres humanos, uno de cada 3 nuevos cánceres detectados, es de piel.
¿Cuáles son sus causas?
Las principales causas del cáncer de piel están estrechamente vinculadas a la exposición a la radiación ultravioleta (UV), tanto del sol como de camas solares.
A lo largo de nuestra vida, la piel absorbe las radiaciones, y con el tiempo, esta exposición acumulativa puede ocasionar daños graves, incluido el envejecimiento prematuro, lesiones precancerosas y eventualmente cáncer de piel.
Es esencial comprender que la protección solar no debe limitarse sólo al verano, sino que debe ser una práctica constante durante todo el año para preservar la salud de nuestra piel.
¿Cuáles son los factores de riesgo?
Cualquier persona puede tener cáncer de piel, pero las personas con ciertas características están en mayor riesgo:
Piel clara o que fácilmente se quema, enrojece, le salen pecas o que bajo el sol se siente adolorida.
Cabello rubio o pelirrojo.
Cierto tipo de lunares o numerosos lunares.
Antecedentes personales o familiares de cáncer de piel.
¿Cómo puede prevenirse?
La forma más eficaz para prevenir el cáncer de piel es la educación: saber cómo, cuándo y cuánto exponernos al sol.
Medidas protectoras
Los siguientes cuidados frente a la exposición solar deben mantenerse durante todo el año:
- Evitar exponerse al sol entre las 10 y las 16 hs.
- Cubrirse con sombreros y anteojos de sol con filtro UV.
- En verano se recomienda el uso de prendas holgadas y de colores claros.
- Utilizar protector solar de más de 30 FPS (Factor de Protección Solar) todo el año.
- Proteger especialmente a los niños del sol.
- Los bebés menores de 1 año deben evitar completamente la exposición.
- Evitar el uso de camas solares.
Chequeo médico
Programá una visita al dermatólogo una vez al año o ante lunares o manchas sospechosas.
Autoexamen
Es recomendable realizar un autoexamen fácil y rápido. Se debe hacer frente al espejo y con mucha luz.
Acordate la regla ABCDE
A. ASIMETRÍA
Los lunares malignos son asimétricos con formas irregulares. Los benignos mayormente poseen una forma redondeada simétrica.
B. BORDE
Los lunares malignos tienen variantes en su color, poseen varios tonos de marrón o negro. En cambio los lunares benignos frecuentemente son de una misma tonalidad de marrón.
C. COLOR
Los lunares malignos tienen variantes en su color, poseen varios tonos de marrón o negro. En cambio los lunares benignos frecuentemente son de una misma tonalidad de marrón.
D. DIÁMETRO
Comúnmente en los lunares malignos el diámetro es de 6mm o más.
E. EVOLUCIÓN
Si un lunar cambia de tamaño, forma o color, o si sangra, pica o duele al tacto, al igual que si han aparecido otros lunares alrededor, es importante evaluarlo de manera inmediata.
¿Cuáles son los síntomas?
Los lunares son comunes a todas las personas. Frecuentemente son de color amarronado, de bordes regulares y de un tamaño menor a 5-6 mm. Pueden comenzar como una mancha y con los años hacerse sobresalientes, perder el color y, en ocasiones, tener pelos.
Los lunares atípicos suelen ser de más de 6 mm, de forma levemente asimétrica, varios tonos de marrón o rosados, mostrando un aspecto raro.
Ante cualquier cambio que te resulte sospechoso en tus manchas o lunares, consultá al dermatólogo.